3 de noviembre de 2012

¡ICED EN INGLES! ya llegó la continuación de Fever

Hola a tod@s!! Lo se, se que he estado bastante desaparecida por cuestiones de Universidad, pero cuando de trata de Fever de karen Marie Moning no existe excusa valida para mi. Pues bien, ya tenemos con nosotros el ultimo libro de la serie ☺ Aclaro que el libro es enmarcado en la mista historia de FEVER, pero este es un spin-off trilogia en que nuestra protagonista es Dani la Mega O'Malley. Para los seguidores de la saga les aseguro que con la historia que nos trae KMM no van a hacer mucha falta Mac y Barrons (bueno, a mi si). 

El año es 1 DCM —Después de la Caída del Muro. Los Fae están libres y cazándonos. Allí afuera es una zona de guerra, y no hay dos días iguales. Soy Dani O’Malley, las calles llenas de caos de Dublín son mi hogar, y no hay lugar donde preferiría estar.

Dani “Mega” O’Malley juega de acuerdo a sus propias reglas —y en un mundo invadido por Faes Oscuros, su regla más importante es: Hacer lo necesario para sobrevivir. Poseyendo talentos raros y la Espada de Luz todopoderosa, Dani está más que equipada para la tarea. De hecho, ella es una de los raros humanos que pueden defenderse contra los Unseelie. Pero ahora, en medio del pandemónium, sus mejores dones se han convertido en serias obligaciones.

La ex mejor amiga de Dani, MacKayla Lane, la quiere muerta, los aterradores príncipes Unseelie le han puesto precio a su cabeza, y el Inspector Jayne, el jefe de la fuerza policial, está tras su espada y no se detendrá ante nada hasta conseguirla. Además, la gente está siendo misteriosamente congelada hasta la muerte en toda la ciudad, encerrada al momento en cubos de hielo bajo cero.

Cuando el club nocturno más provocativo es cubierto de escarcha, Dani se encuentra a merced de Ryodan, el despiadado e inmortal dueño del club. Él necesita su rápido ingenio y habilidad excepcional para descubrir qué está congelando en seco a Faes y humanos hasta la muerte —y Ryodan hará cualquier cosa para asegurar su conformidad.

Esquivando balas, colmillos, y puños, Dani tendrá que hacer tratos traicioneros y alianzas desesperadas para salvar a su amada Dublín —antes de que todo y todos en ella sean congelados.


¿Quieres leerlo? EN INGLÉS 
https://www.box.com/s/eadzcznlk8dobihi08zu

Las chicas que están a cargo de la traducción van muy rápido, así que es posible que en sólo unos días lo tengamos con nosotros, para actualización pueden dar me gusta a la pagína y allí estaré avisando. Mientras tanto gracias a las chicas de Bookzinga les dejo el Prólogo y el Primer Cápitulo en Español.


Prólogo



Traducido por LaaLa STark


Imagina un mundo que no conoce sus propias reglas. Sin celulares. Sin Internet. Sin supermercados. Sin dinero. Ningún sistema legal. Un tercio de la población del mundo es eliminada en una noche y el conteo asciende a millones cada día. La especie humana esta en peligro de extinción.

Hace mucho tiempo, los Fae destruyeron su mundo y decidieron tomar el nuestro. La historia dice que se mudaron con nosotros entre el 6,000 y el 10,000 a.C. pero los historiadores están sumamente equivocados. Jericho Barrons dice que estuvieron desde el inicio de los tiempos. Lo sabe bien, porque estoy casi segura de que él lo estuvo, también.

Por mucho tiempo hubo un muro entre nuestros mundos. Con excepción de algunas grietas, era una solida barricada, especialmente la prisión que retenía a los Unseelie.

Esa barricada no está ahora y las paredes de la prisión son polvo.

Todas los Fae son libres: la mortal Corte Oscura y la imperiosa Corte de la Luz, que es igual de mortal, solo más bonita. Un Fae es un Fae. Nunca confíes en uno. Estamos siendo cazados por monstruos voraces que son casi imposibles de matar. ¿Su comida favorita? Personas.

Como si eso no fuera lo suficientemente malo, hay fragmentos de la realidad Faery derivando por los alrededores tragándose lo que sea que se atraviese en su camino. Son difíciles de detectar, puedes conducir directo hacia uno, si no eres cuidadoso. En la noche los muros caen, Fairy en si mismo está fracturado. Algunos dicen que incluso el hostil Salón de Todos los Días ha cambiado, y abrió nuevos portales hacia nuestro mundo. La deriva es la parte que en realidad me atrae. Puedes ir a dormir en tu propia cama y despertar en una realidad completamente distinta. Si eres afortunado, el clima no te matara instantáneamente y los habitantes no te comerán. Si eres realmente afortunado, encontraras tu camino a casa. Eventualmente. Si eres muy afortunado, el tiempo pasara normalmente mientras no estés. No todos son afortunados. Las personas desaparecen todo el tiempo. Simplemente desaparecen y nunca se vuelven a ver.

Luego están las Sombras amorfas que acechan en la oscuridad, y consumen cada cosa viviente que se les atraviesa, hasta llegar a los nutrientes en el suelo. Cuando no están, todo lo que queda es una suciedad en la que una lombriz no podría vivir— no es que dejen a estas tampoco. Es un campo minado afuera de esa puerta. Camina ligeramente. Las reglas de tus padres no sirven. Teme a la oscuridad. Y si estás pensando que puede haber un monstruo debajo de tu cama o en tu closet, tal vez sea así. Levántate y revisa.

Bienvenidos al Planeta Tierra.

Este es nuestro mundo ahora— uno que no conoce sus propias reglas. Y cuando tienes un mundo que no conoce sus reglas, todo lo oscuro y desagradable que una vez tuvo lugar se desliza por las grietas para tratar de tomar una dosis de lo que quiere. Es uno libre-para-todos. Volvimos a ser cavernícolas. Tal vez es cierto. La posesión es nueve décimas parte de la ley. Entre mas grande y malo seas, mayores son tus probabilidades de sobrevivir. Consigue un arma o aprende a correr. Rápido. Preferiblemente los dos.

Bienvenidos a Dublin, DCM — Despues de la Caida del Muro, donde todos estamos peleando por tomar lo que queda del planeta.

Los Fae no tienen rey, ni reina, ni alguien a cargo. Hay dos psicóticos, inmortales príncipes Unseelies luchando por el dominio de ambas razas, Los humanos no tienen gobierno. Incluso si lo tuvieran, dudo que se escucharían a si mismos. Es un caos completo.

Soy Dani "Mega" O'Malley

Tengo Catorce.

El año fue oficialmente declarado 1 DCM, y las calles de Dublín son mi hogar. Es una zona de guerra ahí afuera. No hay dos días iguales.

Y no hay otro lugar en el que preferiría estar.


UNO


Ding – dong la bruja está muerta: Subtitulado ¿Rowena quién?


Traducido por Vanehz


- Digo que aceptemos la sugerencia de Mac y bombeemos la habitación llena de concreto, - dijo Val.
Me estremezco. Solo oír su nombre me hace doler el estómago. Mac y yo solíamos ser dos guisantes en la Mega vaina, cercanas como hermanas. Ahora ella me mataría en un latido.
Bien, trataría.
Soy rápida.
- ¿Exactamente cómo esperamos traer camiones de concreto bajo las catacumbas bajo la abadía? – demandó Kat. – Sin mencionar en cuanta tendríamos que traer para sellar esa cámara. Es tres veces el tamaño del escuadrón verde del Inspector Jayne, ¡con un techo tan alto como cualquier catedral!
Cambié de posición, levantando mis rodillas, con cuidado de estar realmente quieta.
Mis piernas están agarrotadas de estar sentada con ellas cruzadas debajo de mí. Estoy en la cafetería de la abadía, en lo alto en una de las vigas del techo donde nadie puede verme, masticando una barra de Snickers y espiando. Es una de mis perchas favoritas para alcanzar los detalles. Soy buena escalando, rápida y ágil. Aunque soy solo una niña en la opinión de la mayoría de personas, la gente rara vez me deja entrar en la primicia. Sin problema. Me he convertido en una profesional en permitírmelo a mí misma años atrás.
- ¿Qué sugieres que hagamos, entonces, Kat? – Dijo Margery. - ¿Dejar que al más poderoso príncipe Unseelie nunca creado congelado en un pequeño cubo bajo nuestro hogar? ¡Es una locura! – La cafetería está llena de sidhe-seers. La mayoría murmurando su acuerdo pero son así. Quien quiera que hable en voz más alta en ese momento es la persona con la que están de acuerdo. Ovejas. La mitad del tiempo que estoy espiando, es todo lo que puedo hacer para no saltar allí abajo, menear el trasero y decir Baaaa, y ver si alguna de ellas me entiende.
He estado en la abadía la mayor parte de la noche, esperando que la gente se levante y vague a buscar el desayuno, impaciente por esas que han estado toda la noche como yo, contándole a todas las demás las noticias y empezar a discutirlo. No necesito tanto sueño como las demás personas, pero cuando finalmente haga ruido, seré tan buena como muerta. Es peligroso perder la conciencia tan fuerte como yo, así que siempre me preocupo por dónde duermo; tras un montón de puertas cerradas, con trampas explosivas en el lugar. Sé cómo cuidar de mí misma. He estado por mi cuenta desde que tenía seis.
- Difícilmente es un cubo de hielo, - dice Kat. – El rey Unseelie en persona encarceló a Cruce. Vieron las barras disparadas hacia arriba desde el suelo a su alrededor.
No tengo familia. Cuando mi madre fue asesinada, Ro me hizo mudarme a la abadía con las otrassidhe-seers; aquellas de nosotras que pueden ver a los Fae, y podían incluso antes de que los muros cayeran. Algunas de nosotras también tenemos dones únicos. Solíamos pensar en términos de nosotras y ellos, humanos y Fae, hasta que aprendimos que el rey Unseelie nos manipuló hace tiempo, mezclando su sangre con la línea de sangre de las seis casas irlandesas antiguas. Algunas dicen que estamos contaminadas, que tenemos al enemigo en nuestro interior. Yo digo que lo que te hace más fuerte, duh, te hace más fuerte.
- La alarma no está activada, - contó Margery. – Y ninguna de nosotras puede averiguar cómo armar la red que evita que la gente entre. Lo que es peor, no podemos siquiera conseguir que la puerta se cierre. Mac trató por horas.
No vomité el trozo de chocolate y maní que estaba tratando de tragar, pero estuve cerca. Tengo que pasar de mi reacción a su nombre. Cada vez que lo oigo, vero la mirada en su rostro cuando se enteró de la verdad sobre mí.
¡Que se jodiera! Sabía que pasaría si descubría que yo maté a su hermana. No hay modo de negociar con eso. Si superas lo que está por venir y no hicieras nada por detenerlo, no tienes derecho a actuar todo sorprendido y enojado cuando la mierda golpea el ventilador. Regla #1 del universo: la mierda siempre golpea el ventilador. Es la naturaleza de la mierda. Es un magneto de ventiladores.
- Dijo que no respondía a ella, - dijo Margery. – Cree que el rey le hizo algo. Barrons y sus hombres trataron de cerrarlo a pulso, pero sin suerte. Está atascada abierta.
- Cualquiera puede simplemente vagar por ahí, - dijo Colleen. – Encontramos a las gemelas Meehan paradas ahí abajo esta mañana, con las manos alrededor de las barras, ¡mirando hacia arriba como si fuera alguna especie de ángel!
- ¿Y qué estabas haciendo tú allí abajo esta mañana? – le dijo Kat a Colleen. Colleen alejó la mirada.
Sangre contaminada o no, no tengo quejas de ser una sidhe-seer. Obtuve los mejores regalos de todos. Ninguna de las otras Sidhe-seers. Sabía cómo tratar conmigo. Soy súper rápida, súper fuerte, tengo súper oído, súper olfato, y una perversa vista aguda. No sé si siento mejor el sabor o no. Ya que no puedo comprobar mi gusto con la lengua de nadie más, supongo que nunca lo sabré. La parte de la súper velocidad es lo mejor. Puedo deslizarme por una habitación sin que nadie pueda verme siquiera. Si sienten la brisa al pasar, normalmente culpan de ello a la ventana abierta. Abro las ventanas donde sea que vaya, mirada aguda a las brizas que parecen contrarias a lo que entra de fuera.
- Eso es porque se ve como un ángel, - dijo Tara.
- Tara Lynn, no pienses siquiera por un segundo en ir, - dijo Kat afiladamente. – Cruce podría habernos destruido a todos si hubiera creído que tenía algo que ganar, y eso fue antes que leyera el libro y absorbiera sus poderes. Ahora es el Sinsar Dubh: la más oscura y retorcida magia de la raza Fae. ¿Has olvidado lo que le hizo a Barb? ¿Recuerdas a cuánta gente masacró el libro cuando no teníaun cuerpo? Ahora que tiene uno. Y está bajo nuestra abadía. ¿Y tú piensas que parece un ángel? ¿Qué es bonito? ¿Has perdido la cabeza?
No estaba bajo las catacumbas la noche pasada así que no logré ver lo que pasó con mis propios ojos. Había estado manteniendo distancia de esa persona cuyo nombre no quiero decir. Sin embargo oí lo que pasó. Es de lo que todos están hablando.
Amigo, ¡V’lane es Cruce!
No era si quiera un Seelie. Es el peor de todos los príncipes Unseelie. Difícilmente puedo creerlo. ¡Tenía un perverso enamoramiento con él! Creí que era el que iba a salvarnos al final, peleando del lado bueno, del lado humano de la guerra. Por el contrario él era guerra; literalmente, como el Guerra de Los Cuatro Jinetes del Apocalipsis, montando al lado de sus tres hermanos príncipes Unseelie: Muerte, Peste, y hambre. Efectivamente, nuestros mitos tenían razón. Cuando cabalgaron por nuestro mundo otra vez todo se fue directo al infierno. Nadie sabía incluso que estaba vivo. Supuestamente Cruce había sido asesinado tres cuartos de millones de años atrás. Sin embargo estuvo disfrazado como V’lane todo el tiempo, encubriéndose con glamour, infiltrado en la corte Seelie, manipulando eventos, orquestando la primera oportunidad para tomar lo que quería; el dominio sobre todas las razas.
Los Fae tienen tanta paciencia como las playas tienen arena. Por supuesto, supongo que es fácil tener paciencia cuando vives, como, por- podridamente-siempre.
Además oí que era uno de los cuatro que violó a M… esa persona en cuyo nombre no quiero pensar, ese día en la iglesia cuando el Lord Master soltó a los príncipes sobre ella.
¡Y le dije que algún día iba a darle mi virginidad! ¡Me había traído chocolates, todo coqueteo-coqueteo!
V’lane es Cruce. Amigo. Algunas veces eso es todo lo que puedes decir.
Tara sostuvo desafiante la mirada de Kat. 
- Eso no significa que quiera liberarlo. Solo estoy diciendo que es hermoso. Nadie puede contradecirlo. Tiene alas como un ángel.
Es hermoso. Y tenemos grandes, grandes problemas. Bajé a las catacumbas la otra noche, en el instante que finalmente todos se fueron. Hice mi camino a través del laberinto subterráneo hasta que encontré la cámara que una vez guardó el Sinsar Dubh. Y aún lo guarda; solo que en otra piel.
V’lane no luce ya como V’lane. Está encerrado en el centro de un bloque de hielo, rodeado por una jaula de barras brillantes. Su cabeza está hacia atrás, sus ojos son fuego iridiscente, está rugiendo, y sus enormes alas de terciopelo negro están extendidas ampliamente. Serpientes brillantes tatuadas sobre su piel que brillan como oro en polvo. Y está desnudo. Si no hubiera visto otros penes en películas, me habría preocupado en perder mi virginidad.
- Alas negras, Tara, - dijo Kat. – Como en magia negra, como en “mortal”. Era peligroso antes. Es mil veces peor ahora. El Rey nunca lo habría dejado leer todo el libro. Debió haberlo detenido.
- Mac dijo que el rey no quería dejar el Sinsar Dubh separado, - dijo Colleen. – Le preocupaba que no fuéramos capaces de mantenerlo encerrado en dos lugares.
Rebusqué en un bolsillo de la mochila que siempre llevaba al hombro; nunca sabes cuándo podrías necesitarla, siempre estoy andando, y saqué otra barra de Snickers. Ahí estaba ese podrido nombre otra vez. Tragando con calma la herida que recibí de repetidos golpes de ventosa en mi vientre.
- No pudimos mantenerlo encerrado cuando estaba en un solo lugar, - dijo Kat.
- Porque Rowena lo dejó salir, - dijo Val.
Me enteré de esa parte de la historia más temprano en la mañana, escuchando a las sidhe-seers hablar en las duchas. Cuando el Sinsar Dubh tomó posesión de Rowena la noche anterior, esa persona que no nombro la mató. Pero no antes de que Ro se jactara de cómo liberó al Sinsar Dubh. Aún así, ¡algunas compañeras están hablando de tener un servicio para la vieja murciélago! Digo, la Gran Maestra de las sidhe-ovejas está muerta. ¡Hu-jodido-rra! ¡Saquen el pastel y los sombreros de fiesta!
- Esa cosa debilitó a Rowena, - dijo Kat.
Rowena nació débil. La bruja hambrienta de poder.
- Quizás Cruce nos debilite, - dijo Kat.
Cubrí un suspiro mordiendo una barra de caramelo y tragué. La nueva líder temporal de la abadía y Gran Maestra interina de las sidhe-seers en todo el mundo acababa de cometer un gran error. Aprendí una cosa o dos de esa persona innombrable cuando solíamos andar juntas. Las Sidhe-ovejas necesitaban mano firme. No firme como la de Ro, que era intimidante, denigrante y tiránica, pero firme en una forma que no deje descarriarse al ganado. Miedo y duda eran los mejores causantes de estampidas. Kat debía haber dicho algo como que era una buena cosa que todas fueran mucho más fuertes que Rowena. Incluso un niño podría ver lo que estaba pasando allí abajo. Las sidhe-seers estaban asustadas. Rowena está muerta. Dublin es un desenfrenado lío devastado lleno de monstruos. Unos de los chicos buenos se volvió el chico malo. Sus vidas cambiaron tan rápidamente en demasiadas formas como para tratar con ello. Son objetivos fáciles a ser desequilibrados por el más persuasivo y fuerte líder, y eso significa que Kat necesitaba convertirse en una, y rápido.
Antes de que alguien mucho menos capaz y amable lo haga.
Alguien como Margery, quien incluso ahora miraba al grupo a través de ojos entornados, como si tuviera un termómetro metido en el trasero midiendo su temperatura. Es un año mayor que Kat, y era parte del círculo propio de Ro cuando la vieja bruja estaba viva. No iba a estar de acuerdo con un cambio de guardia que no la incluyera. Daría problemas cada oportunidad que tuviera. Espero que Kat sepa cuán traicionera podía ser. Cualquiera que no fuera cercana a Ro por más de –un segundo- era alguien que le temía seriamente. Lo sé. Era la más cercana a ella de todas. Políticas Sidhe-ovejas. Amigo, las odiaba. Te enredaban como telarañas pegajosas. ¡Amo vivir por mi cuenta!
Aún así, extraño la abadía de vez en cuando. Especialmente cuando pienso en ellas haciendo galletas y esas cosas. Oír voces de fondo al dormitar es agradable. Saber que incluso si eres incomprendida, no estás totalmente sola en el mundo no es la peor cosa.
Kat está en lo cierto: El Sinsar Dubh que solíamos tener encerrado y sometido mágicamente bajo nuestra abadía no es nada comparado a lo que tenemos bajo nuestros entarimados ahora.
El problema es que ya no parece el Sinsar Dubh. La magia más oscura y poderosa de todas de toda la raza fae ya no está atrapada entre las cubiertas de un libro. Está en el cuerpo de un príncipe Fae en toda su desnuda y alada gloria. Y su nunca has visto a un príncipe fae antes, esa es montón de gloria para que tu mandíbula caiga, salten tus ojos, y tu mente se enrede.
Era solo cuestión de tiempo antes de que alguien lo libere.
Kat ni siquiera había siquiera bordeado el crítico factor asesino, aún: mucha gente sabía ahora que estaba ahí abajo, abarrotado hasta el tope con hasta la última gota de la mortal magia de la raza Fae.
Conozco a la gente. La he visto en todas las formas y tamaños, entrarán. Alguien sería lo suficientemente estúpido para creer que pueden contralarlo. Alguien encontraría la forma de atravesar el hielo.
Jericho Barrons es solo uno de muchas personas que cazaron el Sinsar Dubh por miles de años. Ninguno de ellos nunca supo dónde estaba. Si lo hubieran hecho, habrían descendido a la parte trasera de nuestra abadía en las eras oscuras cuando una torre circular de piedra rústicamente amontonada era todo lo que escondía la entrada a nuestra ciudad subterránea. Y hubieran podido tirarla, piedra por piedra dejándola en ruinas, hasta obtener lo que vinieron a buscar.
Ahora un montón de humanos y Fae sabían exactamente dónde estaba el arma más poderosa nunca creada estaba siendo exhibida.
Las personas hablan.
Pronto el mundo entero sabría que está aquí.
Resoplé, imaginando hordas descendiendo sobre nosotras, desenfrenadas, furiosas, blandiendo armas. Y las estúpidas sidhe-ovejas demasiado ocupadas discutiendo la mejor manera de defenderse, para moverse y defenderse.
Suspiré.
Kat miró hacia arriba.
Paré de respirar, abracé mis rodillas apretadas contra mi pecho y me quedé perfectamente quieta.
Después de un momento, Kat sacudió su cabeza y regresó a la conversación.
Suspiré otra vez pero más suave.
Solo acababa de cometer su segundo error.
Al enfrentarse a algo que no podía explicar, pretendía que no estaba ahí. Amigo, ¿demasiado avestruz?
Oh, sí. Solo cuestión de tiempo.
Esperé unos minutos a que las cosas se encaminen otra vez, tomando ventaja de la conmoción y dejé la imagen congelada.
Adoro moverme como lo hago.
No podría imaginarme vivir de otra manera.
Siempre que algo me molestara, todo lo que necesitaba hacer es zumbar por la ciudad, espiar a todos las Jo caminando penosamente en cámara lenta, e instantáneamente me siento un millón de veces mejor.
Tengo el trabajo más genial del mundo.
Soy una súper heroína. 
Hasta hace poco, era la única de la que supiera.
Según mamá, no hice la transición normal de cualquier niño de gatear a caminar. Pasé de estar acostada contando dedos regordetes y arrullar felizmente mientras cambiaba mis pañales (Nunca vi ninguna razón para llorar cuando alguien te quitaba la popó de encima), a lo que pensó inicialmente era teletransportación.
Un segundo estaba en el piso de la sala y al siguiente me había desvanecido. Temía que los Fae me hubieran llevado - solían hacer eso con las sidhe-seers si los descubrían – hasta que me oyó hurgando en la despensa tratando de abrir un tarro de comida para bebés. Era crema de maíz. Lo recuerdo. Aún adoro la crema de maíz. Sin embargo no había mucha energía carburante allí. Ardo a través del golpe de la energía del azúcar en poco tiempo.
Nunca tuve que ir a la escuela.
No quieres saber cómo evitaba que dejara la casa. No hay muchas opciones con una niña que puede moverse más rápido de lo que tú puedes parpadear. Y ninguna de ellas era PC.
Ya no soy la única súper heroína de Dublín, lo que removió la jodida mierda de mí, pero poco a poco estoy empezando a entender que podría ser una buena cosa.
Estaba satisfecha. Y eso te volvía torpe si no tenías cuidado. Aburrida, también. No es siempre lo más divertido ser la mejor y la más rápida. Una pequeña competencia te mantiene sobre los dedos de tus pies, y te hace tratar más fuertemente, vivir mucho.
Soy toda acerca de eso: vivir mucho
Quiero salir en un resplandor de gloria mientras soy joven. No quiero romperme pieza por pieza, perder la cabeza y morir vieja y arrugada. Dado el estado actual de nuestro mundo, no estoy seguro de que muchos de nosotros tengan que preocuparse por eso ya.
En la cima de mi lista de compañeros a vencer están Jericho Barrons y sus hombres. Igual que yo, son súper rápidos y súper fuertes. Por mucho que odie admitirlo – son más rápidos. Pero estoy trabajando en ello.
Barrons puede agarrarme justo del aire ligero. (Amigo, ¿por qué el aire no es espeso? ¡Las cosas que dice la gente!) Mientras estoy en el cuadro congelado, que es como llamo al camino en que me muevo. Empiezo en el punto A, bloqueando la imagen mental de todo lo que me rodea, acelero, y estoy en un parpadeo en el punto B. Solo tiene un par de desventajas. Una, soy constantemente soy magullada por correr contra las cosas a toda velocidad porque algunas cosas que bloqueo en mi red de imagen mental, no son estacionarias, como la gente, los animales y los Fae. Dos, La imagen congelada requiere una tonelada de comida como combustible. Tengo que comer constantemente. Es un dolor en el trasero agarrar y llevar tanta comida. Si no como lo suficiente, me pondré débil y tambaleante. Es patético. Soy un tanque de gas que está lleno o vacío. No hay mitad del tanque conmigo. ¿Has visto esas películas donde la gente lleva rondas de municiones en su cuerpo? Yo llevo barras de proteína y Snickers.
Al menos una vez cada noche me las ingenio para entrar en el Chester, el punto subterráneo más caliente de Dublín para ir de fiesta y anotar cualquier fantasía que tengas y pescar un tiro de inmortalidad, que pertenece y es operada por el casi amigo de Barrons, Ryordan, y empiezo a matar a cada fae vagando por allí fuera del lugar. Normalmente le toma cinco segundos completos a sus hombres presentarse, pero puedo hacer mucho en cinco segundos.
El Chester está en una zona segura. Matar Fae está prohibido allí, no importa lo que hagan. Y hacen algunas cosas realmente enfermas.
Matar humanos, sin embargo, no está prohibido en el Chester. Ese es el mayor problema conmigo así que sigo dándole molestias a Ryordan y no estoy cerca de parar.
Una de estas noches seré más rápida que él, más rápida que todos ellos.
Entonces voy a matar a todos los Fae en Chester.
Lo segundo en mi lista de competidores son los Fae que cazo. Algunos de los cuales pueden teletransportarse. Ellos lo llaman “tamizarse.” No entiendo la física de eso. Solo sé que es más rápido que el cuadro congelado. Lo que podría preocuparme más si no tuviera la Espada de Luz, una de las dos armas que pueden exterminar sus traseros inmortales, así que de dejan sola la mayor parte del tiempo. Aquella-que-no-es-nombrable tiene la otra arma, la Lanza.
Mi estómago duele otra vez. Mientras abro otra barra de proteína, decido empezar a pensar en ella como “Esa Persona”, abreviado como EP. Entonces quizás mi mente se ponga a pensar en “EP” sin golpearme y patearme en el estómago.
Luego están los príncipes Unseelie. Solían ser cuatro. Cruce está fuera de cuadro por ahora. Dos están generalmente en Dublín, no más bajo el dominio del Lord Master, lo cual lo hace, de alguna forma, más peligrosos de lo que solían ser. Han empezado a luchar entre sí y hacerse notar por su cuenta. Hay un problema más importante con esos dos. No solo pueden tamizarse, solo mirarlos te hace llorar sangre. Y si tienes sexo con ellos… bien, ¡No lo hagas! Suficiente con decirlo. Ya se han formado cultos a su alrededor. Las ovejas están siempre buscando un nuevo pastor cuando el terreno se vuelve rocoso.
No me pongo a prueba contra los príncipes. Mantengo mi distancia. Duermo con mi espada en la mano. Me baño con ella. Nunca dejo que nadie la toque. Amo a mi espada. Es mi mejor amiga.
Yo maté al otro príncipe Unseelie. Soy la única persona que lo ha hecho. ¡Dani Mega O’Malley asesinó a un príncipe Unseelie! Llegué a amarlo. El único problema es, que ahora los dos que tejé tienen un perverso odio hacia mí. Espero que estén demasiado tiempo ocupados peleando entre ellos para venir detrás de mí.
Mi vida consiste sobretodo en vigilar mi ciudad. Mantener Mantenerme al tanto de todo lo que cambia. Me gusta conocer los detalles, difundir las noticias importantes. No sé lo que Dublín haría sin mí.
Llevo un periódico llamado El Diario de Dani que saco tres veces a la semana. Algunas veces hago una edición especial si algo grande sale. Recojo mensajes de lo que queda de la Oficina General de Correos, de gente que está teniendo problemas con los Fae difíciles de matar. ¡Me gusta abalanzarme y salvar el día! Tomo en serio mi ritmo, igual que el Inspector Jayne y los Guardianes que patrullan las calles en la noche. Dublin me necesita. No la dejaré caer.
Acabo de publicar mi primer libro, Dani hace Dublín: el ABC del DCM. Dancer me ayudó a imprimirlo y distribuirlo. Los comentarios han sido geniales. El único problema es, que cada vez que aprendo cosas nuevas, lo que es constantemente, tengo que lanzar una edición revisada. Ya estoy por la quinta.
Algunas de las personas que ayudo son realmente casos perdidos, asustados de su propia sombra. Puedo decirlo solo con mirarlos que no sobrevivirán por mucho tiempo. Me pone triste pero hago todo lo que puedo.
Decido darme un salto por la Oficina General de Correos ahora, ver si alguien me ha dejado notas.
Limpio mi barra de proteínas en dos tragos y guardo la envoltura. No sé por qué no me atrevo a tirarla, considerando que las calles están cubiertas de los escombros del desenfreno de la noche en que cayó Dublin, pero es que además se siente mal.
Entorno mis ojos, miro calle abajo tan lejos como puedo, trazando cada obstáculo en mi red mental hasta que todo encaja en su lugar: autos abandonados con las puertas abiertas solo esperando golpearme si me paso por un centímetro, farolas arrancadas del pavimento con trozos de concreto unidos a la base y tiras de metal sobresaliendo que matarían mis espinillas si no tengo cuidado, mesas arrojadas a través de las ventanas de los bares bloqueando las aceras. Tengo una idea.
Tomo un profundo aliento y cedo, libero el lugar de las sidhe-seer de mi cabeza y me deslizo en una forma diferente. Ro solía tratar de hacerme explicárselo, como si quizás pudiera entender cómo hacerlo si trataba con suficiente fuerza. Lo mejor que puedo encontrar, es esto: es como recoger todo tu interior mentalmente y empujarlo de lado, hasta que de repente eres… solo algo más. Puedo cambiar los Dani-engranajes, supongo. La carrera es megaintensa y, bien… No puedo imaginar mi vida sin ella porque no hay tal cosa como la vida sin ella.
Lo hago ahora, cambio a fuerte y rápida, y entonces soy total y perfectamente libre. ¡El viento en mi cabello! ¡Cuadros congelados! ¡Ni siquiera puedo sentir mis pies, porque tengo alas en ellos! Retuerzo mi rostro en concentración y presiono más fuerte, más rápido, cada nanosegundo va a contar si voy a vencer…
Choco contra una pared.
¿De dónde mierda vino eso?
¿Cómo pude haberlo perdido en mi red?
Todo mi rostro está entumecido y no puedo ver. El impacto me encaja fuera del cuadro congelado y me envía en un ciego tropiezo. Cuando finalmente tomo equilibrio, aún no soy capaz de enfocarme. Golpeé la pared tan fuerte que me cegó temporalmente. Mi rostro estará negro y azul por días, mis ojos llenos de cortes. ¡Qué vergonzoso! Odio caminar por ahí con todos mis errores en el rostro, ¡justo ahí, para que cualquiera lo vea!
Desperdicio preciosos segundos en tratar de recobrarme y todo lo que puedo pensar es: que bueno que fuera una pared y no un enemigo. Soy como un pato sentado justo ahora y es por mi propia culpa. Sé que no debo adelantar la cabeza cuando estoy en el cuadro congelado. Puedes matarte a ti misma de esa forma. El cuerpo puede tomar un impacto mucho más fuerte que el rostro. Enterrarías tu nariz en tu cerebro si no tienes cuidado.
- Descuidada, Mega, - murmuro. Aún no puedo ver. Seco mi nariz sangrante con mi manga y me estiro para sentir qué golpeé.
- Esa es mi pene, - dice Ryordan.
Alejo de golpe mi mano. 
- ¡Gah! – Me ahogo. Puedo sentir mi rostro otra vez; porque, así, se ha puesto en llamas. ¿Qué clase de universo me haría estirarme y tantear exactamente en el jodido nivel para sentir lo que pienso es una pared y pongo mi mano en un pene?
Entonces recuerdo que es Ryordan y frunzo el ceño.
- ¡Lo hiciste a propósito! - Lo acuso. – ¡Has visto mi mano estirarse y has caminado directo hacia ella!
- Por qué lo haría, niña
Ryordan tiene la forma más exasperante de responder las preguntas sin la apropiada inflexión al final. Su voz no se eleva para nada. No sé por qué me molesta tanto. Solo lo hace.
- ¡Para avergonzarme y hacerme sentir estúpida! Siempre buscando la ventaja, ¿no? – Ryordan me vuelve totalmente loca. ¡No puedo soportarlo!
- Descuidada es un eufemismo, - dice Ryordan. – Podría haberte matado. Arrancar tu cabeza, niña. Mira por dónde vas.
Mi visión está empezando a aclararse finalmente.
- Estaba. Mirando, - dije enojada. – Tú te pusiste en mi camino. 
Levanté la mirada hacia él. Amigo, es alto. La única farola que funciona está justo tras su cabeza, dejando su rostro en sombras, pero esa es la forma en la que gusta. Juro que escenifica cada lugar a donde va para mantener la luz a su espalda por alguna razón. Está llevando esa tenue media sonrisa que usualmente lleva, como si estuviera perpetuamente divertido por nosotros los simples mortales.
- No soy una simple mortal, - digo irritada.
- No dije que lo fueras. De hecho, es precisamente porque no eres una simple mortal que estás en mi radar.
- Bien, sácame de él.
- No puedo.
Tengo una sensación de hundimiento. No hace mucho, Ryordan me siguió donde estaba vagando en lo alto de mi torre de agua favorita y me dijo que tenía un trabajo para mí. Me negué, por supuesto. Desde entonces me he estado diciendo a mí misma que llenara cualquier vacancia que tuviera con alguien más.
No quería caer con Ryordan y sus hombres. Tenía la sensación de que no dejaba decaer. Solo seguía cayendo.
Por supuesto, eso no evitaba que husmeara por el Chester. Tienes que conocer a tus oponentes, saber qué están haciendo. El amigo quería algo de mí, quería saber qué. La semana pasada, encontré un camino en la parte trasera de su club que apuesto a que nadie, excepto yo y sus hombres conocíamos. Creo que piensan que está tan bien escondido que no necesitan molestarse en protegerlo. ¡Incluso vi algunas cosas! Mi rostro se calienta otra vez, recordando.
- He estado esperando que te reportes al trabajo, Dani. Debes haber encontrado un problema del que no sé.
Reportarme al trabajo, mi trasero. No le respondo a nadie. La forma en que dice esa última parte lo hace sonar como si estuviera vigilándome principalmente a mí y que sabe cada problema que tengo y no tengo.
- Lo diré una vez más. Nunca va a pasar.
- No entiendes. No te estoy dando oportunidad.
- Tú no entiendes. La estoy tomando. No eres mi jefe.
- Mejor espera que lo sea, niña, porque eres un riesgo en mi ciudad. Y hay solo dos formas en las que trato a las variables incontrolables. Una de ellas es ofrecerte un trabajo.
La mirada que me da me deja claro que no quiero saber cuál es la segunda opción. Seco más sangre de mi nariz y me levanto.
- Pensé que era la ciudad de Barrons, - digo.
El ignora mi burla.
- Un riesgo que no voy a tomar. Eres demasiado rápida, demasiado fuerte y demasiado estúpida.
- No hay nada estúpido en mí. Sin embargo soy rápida y fuerte. – Me jacto. – Lo mejor de lo mejor. Dani Mega O’Malley. Así es como me llaman. La Mega. Nadie tiene nada contra mí.
- Seguro que lo tienen. Sabiduría. Sentido común. La habilidad de diferenciar entre una batalla que vale la pena pelear y la pose de hormonas adolescentes.
¡Gah! ¡Yo no poso! ¡No tengo que hacerlo! ¡Soy una real y ciento por ciento, súper heroína! Ryordan sabe justamente cómo meterse bajo mi piel, pero no voy a darle la satisfacción de demostrarlo.
- Las hormonas no interfieren con mis procesos mentales, - digo fríamente. – Y como si mis jodidas hormonas adolescentes tuvieran alguna diferencia con las tuyas. Hablando de lo que le dijo la olla a la sartén.
Después de mi visita clandestina la semana pasada, sabía una cosa o dos de Ryordan.
- Eres humana. Las hormonas te debilitan a cada paso. Y eres demasiado joven para saber una mierda de mí.
- No soy tan joven para saber algo. Sé que tú y tus otros amigos son todo sexo todo el tiempo. Vi a esas mujeres que seguías… - Mantuve mi boca cerrada.
- Viste.
- Nada. No vi nada. – No resbalaba con frecuencia. Al menos no solía hacerlo. Pero las cosas están raras últimamente. Mi humor cambia como un camaleón en un caleidoscopio. Me pongo susceptible y termino diciendo cosas que no debería. Especialmente cuando alguien sigue llamándome “niña” y ordenándome por allí. Soy impredecible, incluso para mí misma. Un poco.
- Has estado en el nivel cuatro. – Sus ojos daban miedo. Entonces otra vez, era Ryordan. Sus ojos asustaban bastante.
- ¿Qué nivel cuatro? – dije inocentemente, pero no lo creyó por un minuto. El nivel cuatro es como algo de una película porno. Lo sé. Estuve viendo un montón de eso hasta recientemente, hasta que alguien que no daba una diminuta onza de mierda por mí me leyó la cartilla, como EP se preocupaba. Es estúpido pensar que solo porque alguien te grite como si se preocupara de cómo estás creciendo y esa persona que estás empezando que cuida de ti.
Sonrió. Odiaba cuando sonreía.
- Niña, estás coqueteando con la muerte.
- Tendrán que atraparme primero.
Ambos sabíamos que era una amenaza vacía. El podía.
Trabó miradas conmigo. Me negué a alejar la mirada incluso a pesar que se sentía como si estuviera hurgando a través de los registros de mi retina. Repasando cada cosa que había visto. Largos segundos pasaron. Levanté mi barbilla, metiendo una mano en el bolsillo de mis jeans y levantando mi cadera. Confiada, frívola, aburrida, decía mi cuerpo. Por si acaso no cogiera el mensaje de la mirada en mi rostro.
- Sentí una briza en la parte privada de mi club la semana pasada, - dijo finalmente. – Alguien pasó rápido. Pensé que tenía que ser un Fade que no quería ser visto por alguna razón, pero no lo era. Eras tú. No es genial, Dan. De ninguna forma genial. Estoy hablando tu idioma lo suficientemente bien como para penetrar en esa cabeza tuya; dura como la roca, suicida y adolescente.
Rodé mis ojos.
- Gah, viejo amigo, por favor no trates de hablar como yo. ¡Mis orejas se van a caer! – Le di una engreída sonrisa de cien Mega watts.
- No es mi culpa que no puedas enfocarme cuando paso. ¿Y qué es todo esto de tonterías adolescentes? Sé cómo de viejo eres más que yo. ¿Eres tú el que necesitas recordarlo? ¿Es por eso que sigues lanzándote hacia mí como una especie de insulto? No lo es, lo sabes. Los catorce están en la cima del mundo.
Lo siguiente que sé es que está en mi espacio, tragándolo. Prácticamente sin dejarme lugar para estar. No me quedo a esperar.
Congelo el cuadro a su alrededor.
O trato de hacerlo.
Me estrello, de lleno de frente con él, chocando mi frente en su barbilla. No lo suficientemente fuerte. Congelar el cuadro contra él podría haberme partido la cabeza otra vez, no hacer cosquillas como un tropezón.
Me deslizo en Mega-reversa.
Tengo éxito en retroceder un paso pensado o dos. Ni siquiera lo hago fuera del alcance de su brazo.
¿Qué mierda?
Estoy tan desconcertada por fallar que solo me quedo ahí parada como una idiota. Hasta ese preciso momento, ni siquiera estaba segura de saber cómo deletrear la palabra con F, mucho menos hacerla. Fallar, con una gran y gorda F. Yo.
Agarró mis hombros y empezó tirar de mí hacia él. No sé qué piensa que está haciendo pero no voy a ir a ningún lado cerca de Ryordan. Exploto en una Dani-granada, toda puños y dientes, y diez clases de no-quieres-sostenerme-cuando-el-pasador-se-rompa.
Al menos traté.
Esquivé un golpe flojo antes de detenerme así que no telegrafiaría más catastróficas noticias a algún amigo que no perdiera una broma y no vacilaba en usar cualquier debilidad contra mí.
¿Qué joder está mal conmigo?
¿Chocar contra él me había hecho algo? ¿Como quebrarme? 
Súper velocidad – ida.
Súper fuerza – ida.
Era tan débil como un Joe y… ¡ew! Atrapada en los brazos de Ryordan. Ceca. Como si estuviéramos a punto de bailar lento, o estuviéramos todos besitos.
- Amigo, ¿Te gusto o algo? ¡Aléjate de mí!
Bajó la mirada hacia mí. Puedo ver su mente trabajando tras sus ojos. No me gusta que la mente de Ryordan trabaje cuando me está mirando.
- Pelea, niña.
Levanto mi nariz en un ángulo desafiante, sobresaliendo mi mandíbula lo mejor que puedo.
- Jódete – corto. – Quizás no me da la gana. Dijiste que no tenía sentido. Sigues diciéndome cuán grande y a cargo estás.
- Nunca te detuve antes.
- Quizás no quiero romperme una uña, - lanzo toda despreocupada, para cubrir que acababa de pelear. Y huía. Y por primera vez en, bien; siempre, Soy… norm…
La palabra se pega como una dura y puntiaguda fresa en la parte trasera de mi garganta. No puedo escupirla. No puedo tragarla.
Está bien. No necesito decirla. No es verdad. Nunca lo será.
Nunca seré esa palabra. No es parte de mi realidad. Probablemente solo olvidé comer lo suficiente. Hice un recuento mental apresurado de mi consumo de combustible en las últimas horas: once barras de proteína, tres latas de atún, cinco latas de habichuelas negras, siete Snickers. Okey, así que mi menú se está volviendo un poco ligero, pero no lo suficiente para drenar mi tanque de gas. Presiono el pedal de marco congelado otra vez.
Ni siquiera me muevo. Estoy sin movimiento. Eso y de alguna forma asustada.
Está sosteniendo mi mano, mirando mis uñas cortas que EP pintó de negro la noche que descubrió la verdad sobre mí. No sé por qué aún no la he quitado. Se despintaron como locas en nada de tiempo con todo lo que peleo.
- No tienes uñas que romperte. Trata otra vez.
- Suelta mi mano.
- Oblígame.
Antes de que pueda replicar con una concisa y brillante réplica, mi cabeza está hacia atrás, mi columna está inclinada como un arco, y el rostro de Ryordan está en mi cuello. Me muerde.
¡El jodido me muerde!
Justo en el cuello.
Sus colmillos conectan con mi yugular. Los siento, agilados y profundamente hundidos en mí. Duele.
¡Ryordan tiene colmillos! ¡No imaginé lo que pensé que había visto en la azotea la otra noche cuando me estaba diciendo que tenía un trabajo para mí!
- ¿Qué mierda haces? ¿Eres un vampiro o algo así? Me estás convirtiendo – Estoy aterrada. Estoy… intrigada. ¿Cuánto más fuerte podría ser? ¿Eran reales los vampiros? Lo eran las hadas. Supuse que eso abría la puerta de par en par. Todo iba a saltar fuera ahora. ¿La EP sabía sobre esto? ¿Barrons es un vampiro? ¿Qué pasaba aquí? Amigo, ¡mi mundo acababa de ponerse más interesante!
Repentinamente estoy tambaleándome sobre mis pies, nada resistentes y mirando como lo haría un molinillo borracho. Me enojaba, Ryordan me hacía lucir torpe en frente de él. Sequé una mancha de sangre de mi cuello y la miré. ¿Cuándo fue la última vez que alguien derramó mi sangre? Como… nunca. Seguro, me golpeo. Pero nadie más lo hace. Nadie.
¿Sangrar? ¿Torpeza? ¿Lentitud? ¿Quién soy?
- Ahora conozco tu sabor, niña. Conozco tu esencia como conozco la mía propia. Nunca serás capaz de pasarme otra vez sin saber que eres tú. Y si alguna vez te atrapo en los niveles inferiores del Chester… o en cualquier parte de mi club, dado el caso…
Levanté de golpe la mirada de mis manos a su rostro.
Me sonreía. Había sangre en sus dientes.
Hecho: es simplemente incorrecto sonreír a alguien de quien tienes la sangre en los dientes. Ofende hasta los huesos. ¿Dónde están sus colmillos? ¿Tiene colmillos? ¿Naturales o implantes cosméticos? Nunca sabes con la gente en estos días. No se retraen con suave y audible chasquido como en la TV o lo hubiera oído. Tengo súper oído. Bien, algunas veces. Como cuando además tengo súper velocidad. Lo cual solía ser todo el tiempo. Hasta ahora exactamente.
- … no dejes que te… 
Su mirada hizo ese parpadeo desconcertante que hacía a veces.
Creo que es porque me mira de arriba abajo tan rápido que no puedo enfocar sus ojos cambiando de dirección, solo veo una especie de temblor ocular. Me pregunto si también puedo hacerlo, supervelocidad en una sola parte de mí, como quizás golpetear con un dedo súper rápido. Necesito practicar. Asumiendo que tenga súper velocidad del todo. ¿Qué joder está mal conmigo? ¿Me detuve? ¿Cómo puedo detenerme? ¡No me detengo!
- … a menos que trabajes para mí y bajo mi dirección. Ese es el trato. – Es helado. Hielo helado. Y sé, aunque no lo haya dicho, cuál es la segunda opción: morir. Trabaja para mí o muere.
Me enojaba de una gran forma.
- ¿Me estás dando un ultimátum? Porque eso es tan no-genial. No me emociona el desdén. Meconvierto en desdén. Le destello la número diecisiete de mis treinta y cinco Miradas de Muerte. ¡De adulta! Ellos ven a una adolecente con un poco más de cosas que hacer que de las que saben hacer, así que tratan de encerrarlas, encajarlas, hacerlas sentir mal solo por ser lo que son. Como si pudiera evitarlo. Dancer está en lo cierto, los adultos temen a los chicos que están criando.
- Si crecer significa volverme como tú, - dije, - Nunca lo haré. Sé quién soy y me gusta. No lo cambio por nada.
- Un día, niña, estarás dispuesta a hipotecar tu jodida alma por alguien.
- No creo que debas decir “jodida” a mi alrededor. En caso de que lo hayas olvidado, solo tengo catorce. Y, noticias de último minuto, amigo, no tengo alma. No hay bancos. Y no hay divisas. Ergo. Nunca .Va .A .Pasar.
- No estoy segura de que puedas ser más completa por ti misma.
Lo corté con una mirada presumida.
- Puedo tratar.
Ryordan rió. En el instante en que lo hizo, salté hacia atrás a lo que vi en el nivel cuatro la otra noche. Estaba riendo entonces, también. La mirada en el rostro de la mujer y el ruido que estaba haciendo cuando estaba haciendo lo que hacía… ¡Gah! ¡Viejo amigo! ¡Asqueroso! ¿Qué está mal conmigo?
Me está mirando duramente.
Me hace querer destellar fuera de la existencia.
Ryordan mira a la gente diferente que cualquier otro que conozca.
Como si tuviera visión de rayos X o algo y supiera exactamente lo que estaba pasando por el cráneo de la gente.
- No hay misterio ahí, niña. Si vives lo suficiente, sabrás lo que están pensando, -dice. – Los humanos son tan predecibles, cortados por un mismo patrón. Pocos evolucionan más allá.
¿Huh? No acaba de responder a mi pensamiento. De ninguna jodida forma.
- Conozco tus secretos, Dani.
- No tengo secretos.
- A pesar de toda la fanfarronería que haces, no quieres que nadie te vea. Que realmente no te vean. La chica invisible. Eso es lo que quieres ser. Me pregunto por qué.
Lo empujé con ambas manos y cuadro congelado, con todo lo que tenía.
¡Funcionó esta vez! Jodida A, ¡Es bueno ser yo! Viento en mi cabello ¡Mega en movimiento! ¡Saltar edificios altos de un solo brinco!
Bien, quizás esa última parte era una pequeña exageración, pero aún así…
¡Zoooooooom! Congelé el cuadro a través de las calles de Dublin.
Cuando choqué con la siguiente pared, me noqueó en frío.

Reacciones:

4 comentarios :

Verónica dijo...

ohhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh *______* me voy a a esperar a que este completo >//<!

Noemí Telipko dijo...

Joer! Esto esta genial! A esperar lo que falta!

key dijo...

hola!! ya sigo su pagina en Face, me encantaria tener el libro, porfa cuando este traducido podrian enviarmelo, en serio lamento no saber ingles, pero me muero por tenerlo, soy adicta a fever!! muchas gracias de antemano mi mail es ke_marce@hotmail.com

Maiya Honey dijo...

Yo quiero el libro!! *.*