12 de junio de 2014

Un libro sin leer, es un libro que se muere.

¿Para qué están los libros si no es para conocerse y ser leídos?
Dramas de pseudos lectores.

Siempre quise participar de forma activa en éste blog, en primer lugar porque admiro mucho a Lei, y en segundo lugar porque, como le dije a ella con anterioridad, me imaginé creando entradas para poner cosas del estilo “tu novia es horrible, así que no sé de qué te la das, caradetopo” o lanzar un término que me fascina para descargarme y simplificarlo todo en mi vida… el grandioso “o sea KEEEEEEEEE”. Es una especie de epíteto que se usa al final de cada oración intelectual que uno pueda hacer, del estilo “No me entra en la cabeza la gente que llora por un equipo de futbol, pero yo lloré cuando mi ex me dejó. O sea KEEEEEEEE!”, con el fin de desdramatizar la situación (por si les interesa, aún sigo llorando). 


Pero la realidad, queridos míos, es otra, y vengo a contársela. Quiero iluminarlos. 

Voy a contarles una pequeña historia de una gordita ratón de biblioteca, no daremos su nombre para proteger su identidad, no insistan. No soy yo de quien les hablaré, se los juro. (¡Y SIGUEN INSISTIENDO!) NO. 

Esta gordita a la que llamaremos L. Salander o… no, muy obvio, mejor… Lisbeth S. Mierda, en fin… ésta gordita de la que hablaré, no recuerda cuántos años tenía el día que recibió su primer libro, pero recuerda la cantidad de cuadernos que tenía, haciendo de cuenta que eran libros. En estos cuadernos escritos con sus primeros grafismos primitivos, tenía historias maravillosas que contar. Historias que inventaba porque no sabía escribir convencionalmente, ni siquiera leer. Estas historias se las contaba a su abuela y a todo pobre cristiano temeroso de Dios que se le cruzara y no pudiera decirle que no por miedo a un ataque. Déjenme decirles que la abuela no se la llevaba de arriba, porque mientras cocía en su máquina (la abuela de la gordita era y sigue siendo hasta el día de hoy, lo que todos llamamos comúnmente “costurera”, mas yo preferiría decirle “modista” –queda cool y todo jaja-) tenía que escuchar algunas historias hilarantes por parte de ese ser con sobrepeso que la atormentaba durante el día y la noche. 

Pero un día aprendió a leer, y, acompañando a la abuelita a la tintorería (según los países el modismo puede cambiar, pero aquí en Argentina, una tintorería es el lugar donde se lleva la ropa a planchar) un vendedor ambulante (bueno, yo lo recuerdo así, tal vez la abuela llevó a la gordita a un mundano puesto de diarios) pasó vendiendo unas ediciones de libros en tamaño gigante con los siguientes cuentos: Peter Pan, La sirenita Ariel, Pulgarcito. La fascinación fue inmediata. El que cree que el amor a primera vista no existe, está en una gran equivocación, puesto que Gordita, o Lisbeth S, o L. Salander sintió que su destino era, para empezar, junto a ese libro, o ese libro en su jodida mano. Y la historia se empieza a desarrollar allí mismo, llena de acción y aventuras. Ustedes se preguntarán ¿acción y aventuras, ella, una gordita cualquiera? Sí. Acción y aventuras, porque vivió bajo el mar, y luego se le otorgaron piernas, fue joven por siempre, y, a medida que fue creciendo, con tan sólo ocho años, ella ya había saltado hacía la oscuridad de una madriguera persiguiendo a un conejo blanco, bebía pociones que la hacían muy, muy pequeña, o pasteles que la volvían enorme. A los doce, quería leer novelas prohibidas como lo hacía Anne Frank, pero la emoción no era la misma: sus padres la dejaban leer todo. Se pareció, durante mucho tiempo, a Anne Frank, con la diferencia que a Anne Frank, si charlaba en clases, le hacían escribir un trabajo práctico sobre ser charlatana, y a Gordita la mandaban a la dirección… con una nota en el cuaderno de comunicaciones (¡desacato a la autoridad!).


Gordita ya es una mujer adulta, se podría decir, con complejo de Peter Pan. Su curriculum hoy en día es muy extenso; ella ha ido a una escuela de magia y hechicería, aprendió a no tenerle miedo a los dementores (su patronus es Shailene Woodley, por si lo preguntan jajaja), y a nombrar sin temor al Innombrable. Fue ángel caído y demonio, a veces vampiro y otras, una simple humana; participó con su distrito en los Juegos del hambre y se reveló a la quema indiscriminada de libros. Vivió en la casa de los espíritus. Salvó al mundo al menos tres veces, y cuando tuvo tiempo, sólo cuando tuvo tiempo, tuvo una cita con Mr. Darcy, un caballero inglés.

El día que le preguntaron a Gordita si era una súper chica, ella respondió: “sólo soy lectora”. 


¿Más o menos me siguen, o empiezan a vislumbrar cuál es el punto de este post? Voy a desmadejarlo junto a ustedes sólo por si acaso. 


Todo empezó ayer, mas me atrevería a decir que todo empezó a su vez, hace algunos años, cuando fomentar la lectura se empezó a ver como algo incorrecto. Pero para empezar, fue ayer cuando me topé con esto en Internet:


Soy estudiante en la carrera de “Lengua y literatura”. No es que me lo hayan preguntando, pero tal vez aporte algo de credibilidad a mis opiniones. Los clásicos son los clásicos, pero a  mi parecer, el mundo literario no está formado únicamente por los clásicos. ¿Qué es un clásico? Un clásico es un libro que, al correr las décadas y los siglos, se lee en la actualidad y sigue teniendo vigencia. Los clásicos los estudiamos en el colegio, y si son curiosas como yo, o les interesa ese tipo de lecturas, los leerán en sus casas bajo una manta bien calentita y un chocolate caliente al lado, mientras que Jane Austen, las hermanas Bronte, Gustave Flauvert o el mismísimo Shakespeare les habla a través de un libro, a través de sus personajes. También hay clásicos propios de cada país. En Argentina, clásicos son Cortázar, Borges, Storni, Pizarnik. Éstos clásicos y éstos escritores han sigo significativos en su época, y aún prevalecen, también han marcado notoriedad que hoy se les continúa agradeciendo, y fueron la base de otras literaturas, como ellos han tenido la suya propia. No hay nada que no haya sido escrito ya, y aún así hay muchas combinaciones para escribir, y muchos libros por descubrir. 

¿Hablamos de Game of thrones? Sí, hablemos de los libros. Los libros de GOT fueron escritos hace casi dos décadas, sin embargo, muchos de nosotros los hemos conocido gracias a la serie televisiva que tanto éxito tiene. Pero parece ser que los spoilers están permitidos dado que el libro no es cosa nueva. Queridos lectores, prácticamente hace quince años yo estaba tomando la teta, “planeando mi fiesta de quince” dijo una amiga. NO estaba leyendo literatura medieval, entonces, ¿por qué son tan asnos? El lector se va formando a lo largo del tiempo, mediante sus lecturas, y si es un crimen descubrir un libro mediante una serie, entonces me declaro culpable. 



Careta, según la RAE (Real Academia Española)

1. adj. Dicho de un animal de raza caballar o vacuna: Que tiene la cara blanca, y la frente y el resto de la cabeza de color oscuro.
2. adj. C. Rica, El Salv., Hond. y Nic. Dicho de una persona: Que tiene la cara sucia.
3. m. C. Rica. carablanca.
4. f. Máscara o mascarilla de cartón u otra materia, para cubrir la cara.
5. f. Mascarilla de alambres con que los colmeneros se preservan la cara de las picaduras de las abejas.
6. f. En la esgrima, máscara de red metálica con la cual se guardan la cara de los golpes del contrario quienes se ensayan en ella.
7. f. Máscara, fingimiento, disimulo.
8. f. Parte delantera de la cabeza del cerdo, salada para su conservación.

Así que, según esta página de facebook y la mismísima RAE, ser “careta” sería, básicamente, ser carablancas, o no me di cuenta y tengo una mascarilla de alambres para preservarme las picaduras de las abejas.

Ahora bien, dejando de lado el chiste, y no volviéndome una Retrograda Literal del Uso y Buen Funcionamiento Del Buen Hablar, les traduzco esto. Según ellos, ser careta es leer libros contemporáneos.  Automáticamente pienso en todos esos lectores de, no se, escritores como Borges o Cortázar, llamándose caretas en los cafetines por leer y hacer conocidas sus obras, y me da mucha muuucha risa. Tipo, ¿para qué están los libros si no es para ser conocidos y leídos? Un libro sin leer es un libro que se muere.

Pero siempre están estos intelectuales que nos mandan a leer Edgar Allan Poe (quiero hacer un parate aquí, AMO a Edgar Allan Poe, mi padre me adoctrinó desde chica con sus obras) pero el punto es otro. Querido mío, ¿estas, entonces, con ésta petición de que me vaya a leer Poe, por no mandarme a la mierda, queriéndome decir que hay una “buena literatura” y una “mala literatura”?) 

En 1895 Oscar Wilde fue procesado judicialmente (las razones no se pondrán en tela de juicio, al menos en este post). Durante su enjuiciamiento, se mostró desdeñoso e indiferente, y cuando se le leyó una carta que lo comprometía y se le preguntó “¿reconoce usted que es inmoral?”, Oscar Wilde les respondió: “Mucho peor. Reconozco que está mal escrita”. (Por si les interesa, el proceso se resolvió en contra suya). Pero esto podría decirlo una persona como Oscar Wilde, y aquí me pongo terca como una mula, no alguien que leyó dos párrafos de Rayuela o de “El Gran Gatsby” para una clase de inglés, y ahora quiere enseñarnos que leer el libro “Las ventajas de ser invisible” es tan inútil como querer saber de dónde venimos y hacía dónde vamos. 


“Los que encuentran intenciones feas en cosas bellas están corrompidos sin ser encantadores. Esto es un defecto. Los que encuentran bellas intenciones en cosas bellas son cultos. A estos les queda la esperanza”
(Frase que pueden agradecerle al encantador Wilde)

E inclusive aquí, con el señor Oscar, estoy en desacuerdo, porque creo que hay que deshacer el significado peyorativo de la palabra culto, y llevarlo a su estado natural. Todo ser humano es culto, hasta una persona analfabeta lo será en una cuestión que no atañe a la lingüística.

Por favor, somos lectores, déjennos ser. ¿Tanto mal le hacemos a éste desastrado mundo? Los libros son experiencia, ¿o ya se olvidaron de todas las aventuras de Gordita? ¿Ya lo hicieron?

Dejo ir un poquito de mi alma, para regalársela al otro, a ese otro que dice “se viene la película de Looking for Alaska, del libro de John Green, ahora todas las caretas van a leerlo y lo van a quemar”. Querida, vos misma estas quemando el libro, quemarlo de incendiar. Lo estás incendiando antes de que otro lo pueda descubrir. Estas haciendo lo mismo que hacían en la distopía de Fahrenheit de Ray Bradbury, sos el bomero, querida, sos el bombero que quemaba los libros, porque los libros los hacían pensar, y pensar es volverte triste, según ellos. Enloquezco porque sos un simple bombero de un mundo horrible y miserable.

¿Acaso, vos, fan de John Green, no recordas a Hazel Grace? 


“Algunas veces lees un libro, sientes un extraño afán evangelizador y estás convencido de que este desastrado mundo no se recuperará hasta que todos los seres humanos lo lean.”

Claro que ella se sentía egoísta a que otros leyeran Un dolor imperial, pero hay una gran diferencia entre sentirse egoísta y querer esconder definitivamente del mundo una gran historia. Y al final, ella le regaló un pedazo de ese libro a otra persona. Porque regalar, metafórica o literalmente, un pedazo o la totalidad de tu libro a otra persona, es una nueva forma de hacer el bien. El libro tiene que estar en total circulación.

No se si esta tesis tiene una conclusión, me gustaría que cada uno de ustedes llegue a la suya y la comparta aquí mismo con nosotros… yo sé cuál es mi conclusión, y se cuál es la conclusión de Gordita, así que esperamos la tuya.

Pero antes no quiero irme sin dejarles una frase hermosa de Mary W. Shelley, de su libro “Frankenstein”:

“Pera mi, el mundo era un secreto que deseaba revelar; para ella, un vacío que buscaba poblar con productos de la imaginación”.


PD. Déjennos leer y ser felices con nuestros propios cannones literarios. Tal vez algún día llegaremos a ser como lectores lo que ustedes quieran que seamos. Mientras tanto, vamos a ser nosotros mismos.

Para algunos, leer, es todo lo que tenemos.

L. Salander o Lisbeth. S (invitada)

Reacciones:

11 comentarios :

Fabiola dijo...

No sabes lo MUCHO que me encantó tu post. Si hay algo que me molesta de la gente "culta y lectora" (sobre todo la que conoces en la universidad, dícese "hipsters") es que critiquen los libros que leas porque no son lo suficiente literarios (?) Cada quien lee lo que se le venga en gana y aunque sí hay un debate entre "libros buenos" y libros malos", me gusta más decir que hay libros que a unos les gustan y a otros no. En verdad no entiendo por qué no pueden ellos seguir leyendo sus obras clásicas y dejarnos en paz al resto del mundo. Como le dije a una amiga "al menos nosotros leemos".

Sil Aguirre dijo...

Mi muy querida amiga (puedo considerarte una amiga muy querida porque creo que nos une nuestra experiencia ya que yo tambien fui un vampiro, luche contra dementores, y hasta me enamore rotundamente de Mister Darcy, ya seamos mugles, mundanos, mutos o estudiemos todos juntos en la academia Mithos, la lectura nos une o nos tendria que unir, si una persona empezo a leer porque vio la pelicula de Los juegos del hambre y le gusto, entoces "Bienvenido amado nuevo lector) estoy completamente de acuerdo contigo!

ely dijo...

Me emocionó mucho el post que hiciste. Esta nueva moda de criticar lo que uno lee se esta yendo de las manos. Quiero leer de 50 Sombras de Grey a Bajo la misma Estrella, sin tener que rendirle cuentas a nadie. Sin tener que explicar porque yo siendo una persona de 29 años leo un libro "para adolescentes"; o que se me considere una paj..a, o que busco lecturas fáciles por leer 50 Sombras o lectura considerada erotica. Tendrían que agradecer que la gente esta leyendo mas y mirando menos tele, no buscando la paja en el ojo ajeno (no recuerdo si se decía así). Se quejan cuando no lees, y se quejan de lo que lees cuando lo haces.

karenlayton dijo...

Mira nena, me quito el sombrero. Yo soy Licenciada, y puedo decirte que muchas veces he sido criticada por leer novelas románticas o históricas. Siempre se nos menosprecia por no leer "verdaderas historias". Te podría nombrar muchos libros que he leido que serían "correctos" para algunos, pero así como me leí aquellos y me gustaron, también me fascina leer a escritoras como Sherrilyn Kenyon, Lisa Kleypas, etc. y no creo que deba sentirme avergonzada por ello. La gente debe dejar ese pensamiento incoherente y abrirse un poco más, para que pueda disfrutar de buenas lecturas y pasar un tiempo agradable. Al menos ya vemos que el cine está ayudando a difundir el mensaje de que esos libros son buenos, que la gente los lee, y gracias a Dios ya somos más y más las que leemos histórico, romántico y juvenil. Repito, muy bueno el post, y totalmente cierto. Besos!

Lilita Boyzo dijo...

Vaya! Estoy totalmente de acuerdo contigo, esto deberían leerlo todas esas personas "cultas" que creen que leer libros como: Peter Pan, Harry Potter, Los juegos del hambre, Cre.úsculo, Orgullo y Prejuicio, Bajo la misma estrella... es como si no lo hicieras o que no vale la pena! Yo también viví aventuras como tú ;) y creo que leer es leer de todo, clásicos y contemporáneos. Y es cierto lo de las películas o series, recién acabo de ir a ver Bajo la misma estrella y escuchas comentarios como: "ni siquiera a leído el libro y está viendo la película". Mi pensamiento fue "bueno y si le gusta la película que va hacer? Buscar el libro y leerlo, va a leer!" Así que sí, concuerdo contigo :)

marce montoya dijo...

Bueno, todo lo que pueda decir Esta de más. Pues seguiré leyendo los de moda, lo de no tan de moda, las novelas de bolsillo, que mi marido odia jajaja, y los clásicos, pero como me de la gana, por q leo por q me gusta, no por ganar la aprobación de nadie, y menos por sentirme intelectual.

Ah por cierto Gordita o L. Salander o Lisbeth S. Gracias por acordarme que ya tengo qb planear mi fiesta de 30 jajajja

Anónimo dijo...

En cuanto a la critica existen dos problemas, uno del los títulos. No hace falta el que diga que por tener un título de letras, o algo relacionado a la literatura diga que es bueno o malo. Ese mismo con título se le olvida que quien hace el idioma es la población en general, el vulgo, de hecho el español evolucionó del Latín vulgar, y por eso hablamos español y no latín culto. Los libros son lo mismo, si hay un grupo que le gusta algo, no se puede desprestigiar un trabajo así... Y el problema es que muchos de los que critican no usan sus propias palabras, sino la de otros para sentirse en el mismo nivel.

Los gustos literarios son tan diferentes, que no se puede decir a ciencia cierta que será un gran libro y uno que no pase más de polvo en el olvido del estante...

Si un escritor carese de las habilidades de otro para llenar su libro de símbolos y un magnifico uso del lenguaje, no significa que sus libros no vayan a causar mayor impacto.

Pero todo está señalado en la diferencia de un genio y un erudito. El erudito es como una biblioteca, solo sabe... pero el genio es capaz de crear sin importar que tenga poco o mucho. Es decir la mayoría que critica lo hacen con su incapacidad de hacer lo mismo.

Rosie dijo...

Gorda, te aplaudo.

Gimena Reche dijo...

Muy bueno! No hay mucho que agregar. Me acuerdo cuando era chica y asistía a la escuela, siempre llevaba libros para leer en las horas libres y en los recreos. Nadie me seguía la corriente :( Era un bicho raro. Ahora me imagino a las niñas y adolescentes comentando o leyendo en su tiempo libre, emocionadas por los libros y me parece algo increíble.
Libros hay millones es genial querer conocer de todo. Cada época tiene sus bestseller, algunos son buenos, otros son malos, pasó siempre. Lo importante es que los libros nunca mueran ;)

ana barbara dijo...

Creo que todas las adictas a la lectura hemos sido raritas en su momento.
Creo también que leer es lo importante, no importa el libro, no importa la temática, si no disfrutar de una buena lectura, respetando los gustos de cada quien.
Le agradezco a mí mamá que cuando yo era niña me compraba las revistas de Archie, Sabrina, y muchos mas, porque de esa forma tan simple y divertida ella fomentó la lectura en mí, y al ir creciendo el grosor de los libros fue aumentando.
La Isla de las Tres Sirenas de Oscar Wilde fue uno de los primeros libros gruesos que leí, de ahí en adelante nadie me detuvo.
No negaré que en la actualidad leo todas esas novelas románticas que ha veces los esposos critican, jeje, pero no me importa, me gustan y lo seguiré haciendo mientras pueda.
Gracias Gordita, es un gran post el que has escrito.

Saludos AnaB

Karla Miranda(: dijo...

Fue muy gratificante leer tu post. Gracias por poner lo que, con bastante similitud, opino cuando me critican por no siempre leer clásicos y créeme que es un total alivio. Gracias, Gordita, realmente me has inspirado para no rendirme y pretender que no leo novelas contemporáneas.

Saludos!